lunes, 28 de febrero de 2011

DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO

En honor al Bicentenario habría que proponer borrar su nombre de la nomenclatura nacional...

El 15 de febrero habría cumplido 200 años Domingo Faustino Sarmiento, motivo por el cual se le rindieron homenajes y mucho se habló sobre él. Desde 2008, por resolución de Mauricio Macri, es obligagorio para todos los niños de la capital cantar el himno a Sarmiento en las escuelas. Para recordar a Sarmiento, nada mejor que una selección de sus propios textos, en los que expone lo mejor de su preclaro pensamiento.
Sobre el gaucho: “La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos” (Carta de Sarmiento a Mitre, 20 de septiembre de 1861).
Sobre el pueblo: “Tengo odio a la barbarie popular [...]. La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil [...]. Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad? El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden. [...] Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas” (Carta a Mitre, 24 de septiembre de 1861).
Sobre el Estado, los pobres y los huérfanos: “Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le de dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos? Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer” (Discurso de Sarmiento en el Senado de la Provincia de Buenos Aires, 13 de septiembre de 1859).
Sobre las provincias: “En las provincias viven animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor” (Informe a Mitre, 1863).
Sobre los pueblos originarios: “¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado” (El Progreso, 27 de septiembre de 1844, El Nacional, 25 de noviembre de 1876, 8 de febrero de 1879 y 19 de mayo de 1887).
Sobre los ingleses y las Islas Malvinas: “La Inglaterra se estaciona en las Malvinas. Seamos francos: esta invasión es útil a la civilización y al progreso” (El Progreso, 28 de noviembre de 1842).
Sobre el Paraguay (durante la Guerra de la Triple Alianza): “Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto a falta de razón. En ellos se perpetúa la barbarie primitiva y colonial. Son unos perros ignorantes de los cuales ya han muerto 150 mil. Su avance, capitaneados por descendientes degenerados de españoles, traería la detención de todo progreso y un retroceso a la barbarie [...]. Al frenético, idiota, bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales que le obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana: raza perdida de cuyo contagio hay que librarse” (Carta a Mitre, 1872).
Sobre el Chacho Peñaloza, asesinado a lanzazos después que se rindió y a quien le cortaron la cabeza para exhibirla en una plaza: “He aplaudido la medida, precisamente por su forma. Sin cortarle la cabeza a aquel inveterado pícaro y ponerla a la expectación, las chusmas no se habrían aquietado en seis meses” (Carta a Mitre, 18 de noviembre de 1863).
Sobre José Artigas: “Un bandido, un tártaro terrorista. [...] Jefe de bandoleros, salteador, contrabandista, endurecido en la rapiña, incivil, extraño a todo sentimiento de patriotismo, famoso vándalo, ignorante, rudo, monstruo, sediento de pillaje, sucio y sangriento ídolo (Domingo Faustino Sarmiento, Obras Completas, editorial Luz del Día, 1948-1956).
A propósito, en Montevideo la calle Sarmiento cruza sobre Bulevar Artigas, y todos los vecinos muy contentos.

1 comentario:

La Ciudadana dijo...

ah qué lindo, nunca había leído nada de Sarmiento.

La verdad te diré que no me extraña, luego de haber escuchado el otro día en radio Sarandí a un historiador decir que ARtigas no quería el Uruguay y que no hizo nada por el país.

Así estamos